Álvaro del Hoyo (CrowdStrike): “Si sólo miramos la interacción con la IA, sólo veremos una parte de la historia”

BARCELONA. La inteligencia artificial ha protagonizado buena parte de los anuncios de CrowdStrike durante Fal.Con Europe 2026. Nuevas integraciones, capacidades para proteger infraestructuras de IA y sistemas de defensa basados en agentes autónomos reflejan la evolución de la compañía. Pero, más allá de las novedades, surge una cuestión de fondo: ¿están preparadas las empresas para proteger unos entornos en los que las máquinas empiezan a tomar decisiones y ejecutar acciones por sí mismas?

Durante el evento hablamos con Álvaro del Hoyo, Technology Strategist de CrowdStrike, sobre los riesgos de los agentes autónomos, la evolución de las plataformas de seguridad y la necesidad de anticiparse a amenazas que cambian cada vez más rápido.

“Si no gobernamos adecuadamente nuestros agentes, se pueden convertir en un insider, o incluso llegar a atacar a terceros”, advierte Álvaro del Hoyo, recordando que las organizaciones están incorporando aplicaciones e infraestructuras cuyo comportamiento deben aprender a supervisar.

La seguridad de la IA no termina en los prompts

Uno de los anuncios destacados de CrowdStrike gira alrededor de Falcon Guardian y la ampliación de sus capacidades para proteger aplicaciones y agentes de inteligencia artificial. Álvaro del Hoyo explica que controlar las interacciones con los modelos, tanto las instrucciones que reciben como las respuestas que generan, no es suficiente.

La IA puede ejecutarse en el ordenador de un desarrollador, en el dispositivo de un empleado, en una infraestructura cloud o integrada en aplicaciones SaaS. Cada entorno introduce riesgos que no siempre pueden identificarse observando las comunicaciones con los modelos.

“Si sólo estamos mirando la interacción, sólo veríamos una parte de la historia”, señala. Esta limitación cobra especial importancia ante el crecimiento de los modelos abiertos, que pueden ejecutarse localmente sin conectarse a servicios externos. Una actividad potencialmente peligrosa podría desarrollarse íntegramente dentro de un equipo o servidor, sin generar tráfico de red que permita identificarla.

Por eso, CrowdStrike apuesta por combinar la visibilidad de las interacciones con la telemetría de los endpoints y las cargas de trabajo, para identificar los sistemas de IA utilizados, establecer políticas y disponer de capacidades de detección y respuesta.

Pero hay otro desafío: comprobar que los agentes hacen realmente aquello para lo que han sido autorizados. “Tenemos que controlar qué es lo que les hemos pedido a los agentes y compararlo con qué es lo que han hecho”, explica Álvaro del Hoyo. En esta línea sitúa la adquisición anunciada de Fiddler, con la que CrowdStrike pretende interpretar la intención de los agentes e identificar comportamientos que no se correspondan con las tareas delegadas.

Cuando la IA se convierte en un objetivo

A medida que las organizaciones trasladan procesos críticos a infraestructuras de inteligencia artificial, aumenta su atractivo para los atacantes. Álvaro del Hoyo recuerda que los ciberdelincuentes desplazan sus objetivos hacia los entornos donde se concentran la información y las actividades más importantes de sus víctimas. La IA no será una excepción. Tiene claro el directivo que “si la información que están buscando o el hacer una disrupción de nuestras actividades se hace cada vez más dependiente de esas infraestructuras de IA, van a ser un objetivo”.

Entre los posibles escenarios menciona los ataques de denegación del modelo, destinados a saturar los sistemas de inteligencia artificial e impedir su funcionamiento. La preocupación ya no se limita a evitar filtraciones de información o manipulaciones de las respuestas. También hay que garantizar la disponibilidad de unos servicios de los que pueden depender procesos empresariales críticos.

Además, aunque muchas de las técnicas empleadas por los atacantes siguen siendo conocidas, la IA permite acelerar su ejecución, reduciendo el tiempo del que disponen las organizaciones para responder.

Agentes que atacan y agentes que defienden

¿Cómo desarrollar defensas capaces de anticiparse a amenazas que evolucionan cada vez más rápido? CrowdStrike está explorando esta cuestión a través de su Cybersecurity Superintelligence Lab, que combina investigación y desarrollo de nuevas capacidades de seguridad.

Una de sus iniciativas permite crear réplicas digitales de los entornos de los clientes para simular ataques y evaluar las respuestas defensivas mediante arquitecturas multiagente.

En la parte ofensiva, Red Tempest distribuye distintas tácticas de ataque entre agentes especializados. Frente a ellos, otros agentes asumen funciones defensivas, desde detectar actividades maliciosas hasta automatizar respuestas, como modificar configuraciones, aplicar parches o crear reglas en el SIEM de nueva generación.

La intención es que ambas capacidades evolucionen conjuntamente, de manera que las mejoras ofensivas permitan identificar nuevas necesidades de protección. Esto “nos permite anticipar lo que pasa a nivel ofensivo y nos permite entender lo que hemos de hacer a nivel defensivo”, explica Álvaro del Hoyo.

El planteamiento responde a la aparición de nuevos escenarios de riesgo en periodos cada vez más cortos. Los agentes de IA son un ejemplo de cómo una tecnología puede pasar, en cuestión de meses, a ocupar un lugar central en las estrategias de ciberseguridad.

La batalla de las plataformas

La expansión de CrowdStrike hacia nuevos ámbitos plantea otra cuestión: hasta dónde puede llegar la consolidación de las plataformas de ciberseguridad. Las integraciones con Dynatrace y Dell, junto con las colaboraciones alrededor de las infraestructuras de IA, reflejan un mercado en el que los fabricantes buscan ampliar su presencia y conectar sus tecnologías.

Álvaro del Hoyo reconoce que ninguna plataforma puede resolver por sí sola todas las necesidades. “Nosotros no hacemos todo, no cubrimos todos y cada uno de los dominios de seguridad ni los retos de seguridad”, admite. De ahí que CrowdStrike defienda un modelo abierto, capaz de integrarse con tecnologías de otros fabricantes cuando los clientes hayan elegido soluciones alternativas o necesiten cubrir ámbitos que la compañía no contempla directamente.

El objetivo es simplificar la gestión y reducir la fragmentación tecnológica sin impedir que las organizaciones construyan sus arquitecturas con diferentes proveedores.

La necesidad de integración resulta especialmente evidente en el ámbito de los agentes de IA, donde confluyen tecnologías de identidad, protección de datos, infraestructura y seguridad. “La seguridad por capa es la gobernanza por capa”, sostiene Álvaro del Hoyo, recordando que no basta con controlar los permisos de los agentes; también es necesario supervisar los datos a los que acceden, las aplicaciones que utilizan y los sistemas donde ejecutan sus acciones.

Soberanía digital y visibilidad global

La soberanía digital es otra de las preocupaciones de las empresas europeas. Álvaro del Hoyo reconoce la importancia de mantener el control sobre los datos y las infraestructuras, aunque recuerda que la ciberseguridad también necesita visibilidad global de las amenazas y recursos especializados que no siempre están disponibles en el ámbito local.

CrowdStrike está trabajando con organizaciones que buscan avanzar en soberanía digital, pero considera que estas decisiones deben ser compatibles con las necesidades de protección. El reto está en encontrar un equilibrio entre autonomía tecnológica, control de los datos y acceso a capacidades globales de defensa.

 

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