El crecimiento de la inteligencia artificial, la automatización y la creciente interconexión de los sistemas están aumentando la complejidad de los centros de datos. En estas infraestructuras, una incidencia ya no tiene por qué limitarse a un sistema concreto, sino que puede afectar a otros componentes y comprometer la disponibilidad de los servicios. Esta evolución está obligando a revisar los modelos tradicionales de seguridad, que durante años han tratado por separado la protección física, las redes y los sistemas informáticos.
Desde Fibratel advierten de que este enfoque resulta cada vez menos adecuado para unas infraestructuras en las que prácticamente todos los componentes están conectados. “Una incidencia en una red, un sistema de climatización, un control de acceso o el suministro eléctrico puede terminar afectando a la disponibilidad del servicio. Por eso, la seguridad debe plantearse desde el diseño y no incorporarse como una capa posterior”, explica Diego Fernández, director de Operaciones de Infraestructuras de la compañía.
De la protección aislada a una visión integral
Uno de los principales retos es conseguir que la seguridad física, la conectividad y la ciberseguridad dejen de gestionarse como ámbitos independientes. La falta de coordinación entre estas áreas puede dificultar la detección de problemas, aumentar los tiempos de respuesta y generar puntos débiles que afecten al conjunto de la infraestructura.
Para abordar estos riesgos, los especialistas de Fibratel identifican cinco aspectos fundamentales: identidad, conectividad, protección, visibilidad y respuesta. Esto implica controlar quién accede a los sistemas, disponer de redes seguras, aplicar medidas de protección en distintas capas y mantener una supervisión continua que permita detectar y contener posibles amenazas.
La monitorización adquiere especial importancia en unas instalaciones donde la disponibilidad del servicio depende tanto de los sistemas informáticos como de otros elementos, entre ellos la climatización, el suministro eléctrico o los controles de acceso.
“La tecnología por sí sola no garantiza la seguridad. Lo verdaderamente importante es disponer de visibilidad sobre lo que ocurre, detectar cuanto antes cualquier comportamiento anómalo y tener capacidad para responder”, señala Víctor Calvo, director de /fsafe, la unidad de ciberseguridad de Fibratel.
La creciente dependencia de estas infraestructuras también está estrechando la relación entre ciberseguridad y continuidad operativa. Ya no se trata únicamente de impedir accesos no autorizados o proteger los sistemas frente a ataques, sino de identificar cualquier incidencia que pueda interrumpir los servicios y disponer de mecanismos para responder antes de que sus consecuencias se extiendan al resto de la infraestructura.
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