La transición hacia la criptografía postcuántica sigue avanzando, pero despacio. Así lo advierten tanto la Europol como la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (GAO), que acaban de publicar varios informes sobre los riesgos que planteará la computación cuántica para los sistemas de cifrado actuales y la necesidad de empezar a preparar su sustitución.
Aunque todavía no existe un ordenador cuántico capaz de romper a gran escala los algoritmos criptográficos más utilizados, los expertos consideran que el problema es que adaptar los sistemas, identificar las tecnologías vulnerables y desplegar nuevos mecanismos de protección llevará años.
La GAO ha analizado la preparación de 24 agencias federales estadounidenses y concluye que ninguna ha completado las tres tareas fundamentales para afrontar esta transición: identificar y priorizar los sistemas que utilizan criptografía vulnerable, calcular los recursos económicos necesarios para sustituirla y realizar pruebas con algoritmos resistentes a los ataques cuánticos.
El organismo ha formulado 89 recomendaciones dirigidas a 23 agencias y señala que las principales dificultades están relacionadas con la falta de especialistas en criptografía, la ausencia de procedimientos para elaborar inventarios y calcular costes, y la escasa planificación de las pruebas técnicas.
El riesgo de almacenar hoy información para descifrarla mañana
Europol aborda el problema desde otra perspectiva. En uno de sus informes, elaborado junto con la Universidad Carlos III de Madrid, analiza los ataques conocidos como harvest now, decrypt later, que consisten en recopilar comunicaciones y datos cifrados en la actualidad con la intención de descifrarlos cuando existan ordenadores cuánticos suficientemente potentes.
Esta amenaza afecta especialmente a la información que necesita mantenerse confidencial durante muchos años, como determinados datos sanitarios, financieros, gubernamentales o industriales. Aunque los atacantes no puedan acceder ahora a su contenido, podrían conservarlo hasta disponer de la tecnología necesaria para romper el cifrado utilizado.
Europol advierte de que el nivel de exposición depende de factores como los protocolos empleados, su configuración y la gestión de las claves criptográficas. Entre las medidas que propone figuran la eliminación de protocolos obsoletos, el uso de configuraciones seguras, la reducción del almacenamiento innecesario de información sensible y la preparación de mecanismos criptográficos resistentes a los ataques cuánticos.
La agencia europea también ha publicado un segundo estudio dedicado al impacto de esta tecnología en las criptomonedas. En este caso, el riesgo se concentra especialmente en los mecanismos criptográficos que permiten proteger las carteras digitales y verificar las transacciones.
Europol descarta que la llegada de la computación cuántica implique necesariamente el colapso de las criptomonedas, pero considera imprescindible que los proyectos blockchain y los proveedores de carteras comiencen a probar e incorporar algoritmos postcuánticos.
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