Sólo el 10 % de las empresas dispone de herramientas específicas para detectar deepfakes

La suplantación mediante inteligencia artificial está dejando de ser únicamente un problema relacionado con vídeos falsos o personajes públicos. Llamadas al servicio de soporte, reuniones virtuales o entrevistas de trabajo se están convirtiendo también en posibles vías de entrada para ataques basados en voces, imágenes e identidades sintéticas.

Así lo refleja el Deepfake Readiness Index 2026, elaborado por Pindrop a partir de una encuesta de Wakefield Research a 250 responsables de seguridad de empresas estadounidenses con al menos 1.000 empleados. El estudio muestra una importante distancia entre la percepción del riesgo y las medidas adoptadas. El 93 % de los encuestados muestra algún grado de preocupación por los deepfakes, pero únicamente el 10 % utiliza herramientas específicas para combatirlos. Un 37 % confía en soluciones de seguridad más amplias y otro 37 % continúa apoyándose en tecnologías tradicionales.

El problema es que muchos ataques se están trasladando a canales para los que esas herramientas no fueron diseñadas. Una llamada al helpdesk solicitando restablecer unas credenciales o una videoconferencia con alguien que aparenta ser un directivo introducen una dificultad adicional: comprobar que la persona al otro lado es realmente quien dice ser.

El coste puede superar el millón de dólares

Las consecuencias pueden ser importantes. Entre las organizaciones que sufrieron o sospecharon haber sufrido un ataque mediante deepfake, casi la mitad calcula que el coste alcanzó al menos los 500.000 dólares y alrededor de una cuarta parte sitúa las pérdidas en un millón de dólares o más. Las cifras incluyen pérdidas directas, recuperación y tiempo dedicado por los empleados.

Además, el 49 % de las organizaciones afectadas asegura haber sufrido posteriormente otros ciberataques, incluido ransomware. Entre las consecuencias aparecen también brechas de datos, pérdida de ingresos, exposición de información sensible y robo de activos o dinero.

Pindrop aporta también datos de su propia base de clientes que apuntan a una rápida aceleración de estas amenazas: los ataques relacionados con IA crecieron un 1.680 % entre el cuarto trimestre de 2024 y junio de 2026 y estarían aumentando ocho veces más rápido que las modalidades tradicionales. Al tratarse de telemetría de clientes de la compañía, las cifras no representan al conjunto del mercado.

Pese a ello, los responsables de seguridad creen que el problema todavía no recibe suficiente atención en los niveles más altos de las organizaciones. El 75 % considera que será necesario que un directivo sea engañado o suplantado para que los deepfakes se conviertan realmente en una prioridad para el consejo de administración.

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