La seguridad para IA agéntica moverá más de 13.500 millones de dólares en 2032

La seguridad de los agentes de inteligencia artificial se perfila como uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento dentro del mercado de la ciberseguridad. Según un informe de MarketsandMarkets, este mercado pasará de mover 1.650 millones de dólares en 2026 a 13.520 millones en 2032, lo que supone una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 42 %.

La consultora atribuye esta evolución al creciente despliegue de agentes de IA capaces de ejecutar tareas de forma autónoma, acceder a aplicaciones corporativas e interactuar con otros sistemas sin intervención humana. Este cambio está ampliando la superficie de ataque de las organizaciones y obligando a reforzar la protección no sólo de los modelos de inteligencia artificial, sino también de las infraestructuras donde se ejecutan y de los flujos de datos que utilizan.

El informe identifica precisamente la capa de infraestructura como el segmento que concentrará el mayor volumen de inversión durante los próximos años. La necesidad de proteger plataformas de IA, entornos cloud, APIs, modelos y pipelines de datos se está convirtiendo en una prioridad para las organizaciones que empiezan a incorporar agentes inteligentes en procesos de negocio críticos.

Esta tendencia coincide con la evolución que viene mostrando el mercado en los últimos meses. Fabricantes de ciberseguridad como Microsoft, Palo Alto Networks, CrowdStrike, SentinelOne, Okta, Cloudflare, Check Point Software Technologies o Cato Networks han anunciado iniciativas específicas para proteger aplicaciones y agentes de IA, mientras que startups como HiddenLayer, Noma Security, Straiker o Securiti han centrado su propuesta de valor en este nuevo ámbito.

Más allá del crecimiento del mercado, el auge de la IA agéntica también está modificando el panorama de amenazas. A diferencia de los asistentes tradicionales, los agentes pueden acceder a aplicaciones corporativas, consultar información sensible, ejecutar acciones o interactuar con otros agentes de forma autónoma. Esto obliga a incorporar nuevos mecanismos de control sobre sus identidades, permisos, comportamiento y comunicaciones.

La previsión de MarketsandMarkets confirma que la protección de los agentes de inteligencia artificial está dejando de ser un ámbito experimental para convertirse en una nueva categoría dentro de la ciberseguridad. A medida que las organizaciones despliegan sistemas capaces de actuar de forma autónoma, la protección de su identidad, sus permisos, los modelos que utilizan y las infraestructuras sobre las que operan se perfila como uno de los principales retos para los próximos años.

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