BARCELONA. ¿Hasta dónde quiere llegar CrowdStrike? AJ Shipley, Chief Product Officer de la compañía, no parece contemplar fronteras. Durante una entrevista mantenida en Fal.Con Europe 2026, el directivo defendió una estrategia de expansión que aspira a cubrir todos los ámbitos en los que operan los atacantes. Una ambición que abre también interrogantes sobre la creciente concentración del mercado de la ciberseguridad, el papel de los especialistas y la dependencia de las grandes plataformas.
“La respuesta corta es no”, afirma Shipley cuando le preguntamos si existe algún área de la ciberseguridad que deba quedar fuera del catálogo de CrowdStrike. Su argumento es que, para detener los ataques, resulta necesario actuar en todos los entornos por los que se mueve un adversario. Reconoce, sin embargo, que las alianzas tecnológicas siguen siendo fundamentales para cubrir determinados ámbitos.
La consolidación es, precisamente, uno de los grandes debates del sector. Frente al argumento habitual de la reducción de costes y complejidad, AJ Shipley Shipley plantea otra justificación: la necesidad de reconstruir ataques que atraviesan diferentes dominios tecnológicos. “La principal razón para consolidar plataformas no es reducir la complejidad o los costes”, sostiene el directivo, para quien lo importante “es poder seguir toda la cadena de ataque, desde el acceso inicial hasta el movimiento lateral y la posible extracción de información”.
Pero ¿no supone sustituir varios proveedores especializados por una gran plataforma trasladar el riesgo a un único fabricante? En opinión de AJ Shipley “cuanto más consolidas, probablemente mayor es el riesgo”, pero es un riesgo que debe valorarse frente a las ventajas de la integración; corresponde al proveedor garantizar que la concentración no introduce nuevas vulnerabilidades, añade.
La inteligencia artificial cambia el valor de los datos
Durante años, uno de los problemas de la ciberseguridad ha sido gestionar el enorme volumen de información generado por las herramientas de protección. Sin embargo, la inteligencia artificial está cambiando esa percepción. “Cuantos más datos tengas, siempre que estén etiquetados y puedan utilizarse para entrenar los modelos de IA, mayores serán los beneficios”, explica AJ Shipley.
Pero ¿qué diferencia entonces a CrowdStrike con otros fabricantes con una trayectoria más larga en el mercado y enormes cantidades de información acumulada? Ante esta cuestión, Shipley matiza que “no se trata simplemente de tener más datos, sino de la calidad de los datos que estamos generando”.
El directivo sitúa esa diferencia en la experiencia y el conocimiento de los profesionales que trabajan en tres áreas de CrowdStrike: inteligencia sobre amenazas, respuesta a incidentes y Falcon Complete, su servicio de detección y respuesta gestionadas, que atiende a más de 14.000 clientes.
“Son ellos quienes, en la práctica, etiquetan todos esos conjuntos de datos”, señala el directivo, defendiendo que el conocimiento acumulado por estos equipos permite entrenar modelos específicamente orientados a la ciberseguridad. Frente a la información que otros fabricantes obtienen de sus dispositivos y herramientas, CrowdStrike busca aprovechar también la experiencia directa de quienes investigan a los atacantes y responden a los incidentes.
Como resume el directivo, “no estamos desarrollando modelos para curar el cáncer. Estamos desarrollando modelos específicamente para obtener resultados en ciberseguridad”.
Un SOC con agentes, pero bajo las reglas del cliente
La automatización de las operaciones de seguridad ocupó también buena parte de la conversación. Para AJ Shipley, la cuestión no es tanto qué decisiones puede tomar un agente de IA como cuáles está dispuesto a delegar cada cliente.
Lo explica con un ejemplo: una organización puede aceptar que un agente aísle automáticamente el portátil de un becario ante una actividad sospechosa, pero quizá no quiera aplicar esa misma respuesta al equipo de su consejero delegado. “Es el cliente quien tiene que decidir el nivel de autonomía con el que se siente cómodo”, señala.
Tampoco considera que la llegada del SOC agéntico implique la desaparición del SIEM. Lo entiende como una pieza más de una arquitectura que combina recopilación de datos, búsqueda, detección, investigación y respuesta automatizada.
Donde sí anticipa una transformación profunda es en la forma de interactuar con las herramientas de seguridad. Los agentes podrán consultar plataformas, recuperar información y coordinar operaciones sin necesidad de utilizar las interfaces tradicionales.
AJ Shipley, que contempla un futuro en el que asistentes y entornos de agentes de distintos proveedores actúen como capa de coordinación entre plataformas, tiene claro que “tenemos que diseñar pensando tanto en experiencias humanas como no humanas, y tratar ambas por igual”.
Esta evolución también condiciona la protección de los propios agentes de IA. En su opinión, no es necesario construir una arquitectura de seguridad completamente nueva. Endpoint e identidad siguen siendo los fundamentos, aunque ahora deben adaptarse a identidades que aparecen y desaparecen constantemente, con permisos y credenciales de duración mucho más limitada.
¿Qué necesita una plataforma para ser la mejor?
En un mercado en el que cada vez más fabricantes aspiran a convertirse en la plataforma de referencia para la ciberseguridad empresarial, ¿qué determina realmente quién puede ocupar esa posición? En opinión de AJ Shipley, la respuesta empieza por las personas.
“Hay que contar con los mejores profesionales. Es algo que he podido comprobar una y otra vez desde que llegué a CrowdStrike”, afirma el directivo, que destaca especialmente el trabajo de los equipos de inteligencia sobre amenazas, investigación y respuesta a incidentes.
Tras su paso por Splunk y Palo Alto Networks, Shipley también concede importancia al liderazgo y a la cultura de la compañía. “Hay una diferencia cuando trabajas en una empresa cuyo CEO es también su fundador y conoce este sector tan bien como cualquiera”, señala en referencia a George Kurtz.
Pero el talento, por sí solo, no basta. El directivo recuerda que CrowdStrike cuenta con más de 40.000 clientes y una red de sensores desplegada en cientos de millones de dispositivos. La combinación de esa visibilidad y el conocimiento de sus profesionales es, en su opinión, lo que permite detectar antes las amenazas, reducir los tiempos de respuesta y trasladar lo aprendido a nuevas capacidades de protección.
Una combinación que Shipley considera determinante para competir en un mercado en el que cada vez más fabricantes defienden las ventajas de sus plataformas integradas.
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