20ENISE: más tecnología, nuevos riesgos y viejos problemas por resolver

La vigésima edición del Encuentro Internacional de Seguridad de la Información, 20ENISE, organizado por INCIBE y celebrado del 21 al 23 de octubre en León, ha vuelto a reunir a empresas, instituciones y profesionales para analizar la evolución de la ciberseguridad. Con 169 empresas, 21 instituciones y cerca de 300 ponentes, el encuentro ha reflejado la dimensión que ha alcanzado un sector en constante transformación.

Pero ¿están las empresas mejor preparadas para hacer frente a las amenazas? ¿Qué está cambiando realmente la inteligencia artificial? ¿Hacia dónde evolucionará el mercado en 2027? En Ciberseguridad TIC hemos planteado estas cuestiones a varios expertos presentes en 20ENISE. Sus respuestas dibujan un escenario en el que la IA está acelerando tanto los ataques como las capacidades defensivas, mientras persisten problemas relacionados con el talento, la gestión del riesgo, la protección del dato y la complejidad de las herramientas. Un mercado que sigue creciendo, pero en el que disponer de más tecnología no siempre significa estar mejor protegido.

Acronis: “Antes los ataques eran más personalizados, eran más pausados, eran más controlados”

Los ciberdelincuentes ya no necesitan estudiar detenidamente a cada una de sus víctimas. La inteligencia artificial les permite lanzar campañas masivas y alcanzar a organizaciones que antes podían pasar inadvertidas. Eduardo García Sancho, director general de Acronis Iberia, compara este cambio con pasar de pescar con caña a hacerlo con red. Una transformación que afecta especialmente a las pequeñas y medianas empresas, cuya capacidad de protección no siempre ha evolucionado al mismo ritmo que las amenazas.

La IA también está mejorando las defensas, al acelerar la detección y ampliar la protección a más dispositivos y situaciones de riesgo. Pero disponer de esta tecnología no garantiza por sí solo una seguridad adecuada. Crees Eduardo García Sancho que uno de los avances más importantes durante 2027 estará en la automatización de la respuesta y la recuperación. Para las pymes, que suelen contar con menos recursos especializados, poder restablecer sus sistemas y mantener la actividad después de un incidente será cada vez más importante.

En cuanto a la proliferación de fabricantes y soluciones, considera que esta complejidad es, en buena medida, consecuencia de la propia evolución de los ataques, que se han vuelto más elaborados, rápidos e industrializados.

Aikido Security: “Muchas de esas empresas nuevas que salen hoy con una idea brillante van a ser adquiridas o copiadas”

Desarrollar aplicaciones y generar código es cada vez más rápido gracias a la inteligencia artificial. Proteger todo lo que se crea, sin embargo, sigue dependiendo en muchas organizaciones de procesos manuales que no pueden avanzar a la misma velocidad. Ahí sitúa Joost de Jong, vicepresidente regional para Iberia y Latinoamérica de Aikido Security, uno de los principales desequilibrios actuales de la ciberseguridad.

La IA puede ayudar a reducir esa distancia, siempre que se incorpore de forma coordinada a los procesos de protección. No se trata simplemente de desplegar agentes inteligentes, sino de establecer mecanismos que permitan organizar sus tareas y aprovechar sus capacidades de manera conjunta.

De Jong prevé que esta evolución acelere también los cambios en el mercado. A medida que resulte más sencillo desarrollar nuevas funcionalidades, muchas soluciones que hoy se comercializan por separado acabarán integrándose en plataformas más amplias o serán adquiridas por otros fabricantes. Al mismo tiempo, la incorporación de agentes de IA a las empresas abre nuevas necesidades de protección. Una de ellas es controlar qué información comparten los empleados con estas herramientas y cómo evitar que los datos corporativos terminen fuera de los entornos autorizados.

Arexdata: “Uno de los grandes problemas que todavía no hemos resuelto es la falta de visibilidad y control sobre la información crítica”

¿Qué ocurrirá cuando los agentes de inteligencia artificial empiecen a consultar información, compartir documentos y ejecutar procesos de negocio sin intervención humana? Para Julián Domínguez, Executive Account Manager de Arexdata, supervisar esa autonomía será uno de los grandes desafíos de los próximos años.

El problema parte de una carencia que muchas organizaciones todavía no han resuelto: desconocen con suficiente precisión dónde se encuentra su información sensible, quién tiene acceso a ella y cómo se está utilizando. Sin esa visibilidad, incorporar agentes capaces de actuar por su cuenta puede introducir riesgos difíciles de evaluar. Considera Julián Domínguez que, a partir de 2027, las empresas tendrán que prestar más atención a la auditoría de estos sistemas, al control de sus credenciales y permisos y al cumplimiento de los requisitos de soberanía del dato.

La inteligencia artificial también está proporcionando nuevas capacidades para detectar, analizar y responder a las amenazas, aunque los atacantes aprovechan esa misma tecnología para automatizar sus operaciones.

En cuanto al mercado, reconoce que las nuevas soluciones responden a necesidades reales, pero advierte de que su escasa integración está complicando las auditorías y la evaluación de riesgos. Por ello, defiende plataformas que permitan reunir la información y facilitar una visión conjunta de la seguridad.

Check Point: “La IA permitirá adaptar los sistemas de protección prácticamente en tiempo real”

No todas las empresas españolas se enfrentan a las ciberamenazas con el mismo nivel de preparación. Mario García, director general de Check Point Iberia, observa una diferencia considerable entre organizaciones que cuentan con profesionales especializados y estrategias maduras, y otras que todavía no conceden a la seguridad la importancia necesaria.

La inteligencia artificial está ampliando las posibilidades de defensa. Entre sus aplicaciones destaca la detección de amenazas desconocidas, el análisis de la exposición de una organización y la capacidad de ajustar las medidas de protección con mucha mayor rapidez. También está simplificando la investigación de incidentes, al permitir examinar grandes volúmenes de registros sin depender exclusivamente del trabajo manual de los analistas.

Mario García espera que estas capacidades sigan avanzando durante 2027, a un ritmo que ya está haciendo posibles tareas que hace apenas unos meses resultaban difíciles de abordar. En todo caso, asegura que la tecnología no resuelve todos los problemas. La creciente especialización del mercado está dando lugar a numerosas herramientas con funciones muy concretas, mientras que algunos proveedores pequeños encuentran dificultades para ofrecer el soporte que necesitan sus clientes. Para el responsable de Check Point, las empresas necesitan algo más que productos: también requieren conocimiento, acompañamiento y capacidad para gestionar una seguridad cada vez más compleja.

Cipherbit: “La parte de análisis y gestión de riesgos sigue siendo un asunto sin resolver”

La amenaza cuántica todavía puede parecer lejana, pero algunas de sus consecuencias obligan a empezar a prepararse. Darragh Kelly, Director Go To Market de Cipherbit – Grupo Oesía, advierte de que la información cifrada que se recopila hoy podría llegar a descifrarse en el futuro si se desarrollan capacidades cuánticas suficientes. Por eso considera importante que los sectores críticos comiencen a avanzar en la protección poscuántica sin esperar a que estas tecnologías estén plenamente disponibles.

Sin embargo, su principal preocupación no se limita a una amenaza concreta. Darragh Kelly cree que muchas organizaciones siguen teniendo dificultades para integrar la ciberseguridad en su gestión global del riesgo. Contratar productos, desplegar herramientas o medir determinados indicadores no siempre permite comprender qué está realmente en juego para el negocio. En este contexto, la inteligencia artificial puede ayudar a mejorar la eficiencia de los equipos, automatizar tareas y conectar tecnologías que actualmente funcionan de forma aislada.

Esta última capacidad cobra especial importancia ante la fragmentación del mercado. La aparición constante de soluciones especializadas complica las decisiones de los responsables de seguridad, que deben entender qué aporta cada producto y cómo encaja con los demás. Considera el directivo que simplificar ese entorno y conseguir una verdadera coordinación entre herramientas será cada vez más necesario.

Enthec: “El mercado se está fragmentando cada día más”

La facilidad con la que hoy pueden desarrollarse nuevas herramientas de ciberseguridad está transformando el mercado, pero también plantea dudas sobre la calidad y el soporte de algunas soluciones. María Rojo, CEO de Enthec, advierte de que la inteligencia artificial está favoreciendo la aparición de pequeños fabricantes y productos cuya capacidad de mantenimiento a largo plazo no siempre está garantizada.

Esa misma tecnología está dando nuevas ventajas a los ciberdelincuentes. Los ataques pueden prepararse y ejecutarse con mayor rapidez y sofisticación, mientras que las empresas siguen arrastrando problemas como la escasez de especialistas, los costes de protección y las vulnerabilidades pendientes de corregir.

En opinión de María Rojo, la incorporación de la IA a las tareas defensivas está avanzando más despacio que su adopción en otros ámbitos empresariales. Una situación que obliga a revisar algunos métodos tradicionales de detección. La responsable de Enthec cuestiona que basarse únicamente en vulnerabilidades conocidas y reglas predefinidas sea suficiente para responder a las nuevas amenazas. Considera necesario prestar más atención al comportamiento de los atacantes y a las debilidades que están intentando explotar. A su juicio, la creciente fragmentación terminará favoreciendo soluciones más integradas, capaces de reunir información, reducir el exceso de alertas y facilitar el trabajo de los equipos de seguridad.

ESET: “Un servicio bien gestionado de cualquier herramienta de seguridad democratiza el acceso a la tecnología”

¿Cuánto puede costarle a una empresa pasar 24 horas sin trabajar por culpa de un ciberataque? Carlos Tortosa, director de Grandes Cuentas de ESET España, utiliza esta pregunta para explicar por qué la ciberseguridad debe entenderse como una inversión y no simplemente como un gasto. Aunque reconoce que cada vez hay más organizaciones concienciadas, considera que todavía queda mucho por hacer en formación. Incluso en sectores especialmente sensibles, no siempre existen programas continuos que ayuden a los empleados a reconocer los riesgos y actuar correctamente.

También cuestiona el protagonismo comercial que está adquiriendo la inteligencia artificial. No todos los fabricantes, señala, la están incorporando con la misma profundidad a sus productos, mientras que los ciberdelincuentes ya la utilizan para desarrollar ataques más sofisticados.

Una de las tendencias que considera más relevantes es el crecimiento de los servicios gestionados de seguridad. Para muchas pymes, contratar un servicio MDR permite disponer de capacidades de protección y profesionales especializados que difícilmente podrían mantener en plantilla. También pone en duda Carlos Tortosa el valor de determinadas tecnologías de nicho y llama la atención sobre otra cuestión: el destino de la información que las empresas comparten con sus proveedores, especialmente en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica.

Illumio: “Las empresas se han centrado en prevenir y detectar ataques, pero no tanto en contenerlos”

Durante años, buena parte de las inversiones en ciberseguridad se han dirigido a impedir los ataques o detectarlos cuanto antes. Sébastien Lerat, Channel Account Director de Illumio, cree que las organizaciones han prestado menos atención a lo que ocurre cuando un atacante consigue superar esas defensas. La capacidad para contener una brecha y evitar que sus consecuencias se extiendan es, a su juicio, uno de los grandes desafíos pendientes.

La inteligencia artificial puede contribuir a mejorar la detección y la respuesta, al facilitar el análisis de vulnerabilidades y ayudar a los equipos a identificar las amenazas que realmente requieren atención. No obstante, Sébastien Lerat considera que sigue siendo necesaria la intervención de profesionales capaces de interpretar cada situación y tomar las decisiones adecuadas.

Más allá de la IA, también señala la computación cuántica como una transformación a la que empresas y fabricantes deberán adaptarse durante la próxima década. Mientras tanto, las organizaciones están revisando sus inversiones con mayor atención. Los presupuestos ajustados y la falta de personal obligan a valorar qué herramientas se utilizan realmente y qué resultados ofrecen. Esto está impulsando tanto la adopción de plataformas más amplias como la contratación de soluciones especializadas, siempre que puedan integrarse con el resto de los sistemas y facilitar la automatización.

Sofistic: “Una herramienta siempre tiene que venir acompañada de un servicio o de un equipo propio”

Comprar más tecnología no significa necesariamente estar mejor protegido. Mar López Gil, CEO Global de Sofistic, considera que muchas empresas todavía no están invirtiendo en ciberseguridad de la manera más adecuada. Parte del problema, explica, se encuentra en los consejos de administración, que no siempre disponen del conocimiento necesario para valorar estas inversiones, y en las dificultades para trasladarles su impacto real sobre el negocio. A ello se suma la falta de profesionales capaces de gestionar las herramientas adquiridas. Sin equipos preparados o servicios especializados que las operen, resulta difícil aprovechar todo su potencial.

La inteligencia artificial puede contribuir a mejorar la prevención y acelerar la respuesta, especialmente por su capacidad para analizar escenarios y generar información útil para anticiparse a las amenazas. Mar López Gil, sin embargo, considera imprescindible mantener la supervisión humana sobre las decisiones que afectan a la gestión del riesgo.

Entre los asuntos que tendrán mayor impacto durante 2027 destaca la regulación. Advierte de que numerosos sectores afectados por NIS2 todavía no conocen suficientemente sus obligaciones y podrían encontrarse con dificultades para adaptarse. También cuestiona la proliferación de herramientas en un mercado muy fragmentado y recuerda que Europa continúa dependiendo en gran medida de tecnologías desarrolladas en otros países, una situación que exige mayor inversión en innovación propia.

Stormshield: “El problema que cuesta resolver es el factor humano”

La inteligencia artificial está haciendo más convincentes los ataques de ingeniería social. Mensajes fraudulentos que antes podían resultar sospechosos ahora son más difíciles de identificar, y las empresas siguen dependiendo de que sus empleados sepan reconocerlos. Para Juan Manuel Granda, Key Account Manager de Stormshield, el factor humano continúa siendo uno de los problemas más difíciles de resolver, tanto por su papel en los incidentes como por la escasez de profesionales preparados para defender las organizaciones.

Pero hay otro ámbito al que, en su opinión, no se está prestando suficiente atención: la seguridad del dato. Considera Juan Manuel Granda que muchas empresas todavía carecen de una estrategia capaz de proteger su información con independencia de dónde se encuentre, quién acceda a ella o en qué circunstancias se utilice. Por eso destaca los enfoques de seguridad centrados en el dato, que combinan el control de identidades y accesos con el cifrado y la gestión de claves.

La popularización de la IA también puede tener un efecto positivo. Al conocer mejor sus capacidades, los directivos pueden comprender con mayor facilidad cómo están evolucionando las amenazas y la necesidad de invertir en protección.

Sobre el mercado, Juan Manuel Granda no aprecia una tendencia clara hacia la consolidación. Considera que seguirán apareciendo nuevos fabricantes, algunos impulsados por necesidades reales y otros por expectativas de negocio, en un sector que continuará siendo muy dinámico.

WatchGuard: “La clave no es incorporar más IA, sino aplicar la IA adecuada sobre el contexto de seguridad adecuado”

En una simulación reciente, un servidor Linux con una configuración estándar y una contraseña débil acabó incorporado a una red de minería de criptomonedas en apenas 28 segundos. Carlos Castro, Strategic Account Manager de WatchGuard Technologies Iberia, utiliza este ejemplo para ilustrar la velocidad que están alcanzando los ataques automatizados con ayuda de agentes de inteligencia artificial y las dificultades de las empresas para responder con la misma agilidad.

Aunque las organizaciones disponen de tecnologías de protección avanzadas, muchas siguen desbordadas por el volumen de alertas y falsos positivos. La IA puede ayudar a reducir esa carga, correlacionar información y priorizar los incidentes que realmente requieren atención. Para los proveedores de servicios gestionados, estas capacidades resultan especialmente útiles al permitirles proteger a más clientes sin aumentar proporcionalmente sus recursos.

En opinión de Carlos Castro, durante 2027 crecerá la autonomía de los agentes de IA, que asumirán tareas cada vez más importantes. Esto obligará a tratarlos también como identidades digitales, con permisos definidos, acceso controlado a la información y mecanismos para auditar sus actuaciones.

Respecto al mercado, reconoce que la proliferación de herramientas responde a necesidades reales, pero también ha añadido complejidad a la gestión de la seguridad. Por ello, defiende plataformas integradas que permitan compartir inteligencia, automatizar tareas y facilitar la respuesta, manteniendo la supervisión humana.

La entrada 20ENISE: más tecnología, nuevos riesgos y viejos problemas por resolver se publicó primero en Ciberseguridadtic.