Torq avanza hacia un AI SOC que combina automatización, agentes y contexto

Torq ha reunido a sus partners en Madrid en un encuentro que ha servido no sólo para dejar claro la apuesta de la compañía con el canal de distribución y el mercado ibérico, sino para analizar la evolución de la compañía y de su propuesta tecnológica. Considera Torq que la demanda que está encontrando en España y Portugal abre nuevas oportunidades de crecimiento y anticipó su intención de incrementar las inversiones en la región.

Javier Sanz-Blasco, Country Lead de Torq, fue el encargado de abrir la presentación recordando los orígenes de una compañía fundada en 2020 que en seis años ha alcanzado una valoración de mercado de 1.200 millones de dólares y busca hacerse un hueco en una categoría emergente alrededor del denominado AI SOC.

Usman Gulfaraz, vicepresidente de ventas para EMEA de Torq, arrancó su intervención recordando cómo, durante los últimos años, las organizaciones han realizado importantes inversiones en SIEM, firewalls, inteligencia de amenazas y numerosas tecnologías especializadas con la expectativa de mejorar su capacidad de protección. Sin embargo, “la situación no sólo no ha mejorado, sino que en realidad ha empeorado”, ya que esa acumulación de herramientas ha incrementado considerablemente la complejidad. Para Torq, el problema ya no está tanto en disponer de más información como en tener capacidad para utilizarla y responder con suficiente rapidez.

A esta situación se suma una creciente presión económica sobre los responsables de seguridad, obligados a gestionar entornos cada vez más complejos sin incrementar los recursos en la misma proporción. De ahí que la compañía defienda un modelo que aproveche la infraestructura de seguridad que las organizaciones ya tienen desplegada y automatice buena parte del trabajo que se genera alrededor de ella.

En este escenario, Gulfaraz considera que Iberia ofrece una importante oportunidad de crecimiento en el que el canal tendrá un papel relevante y para el que la compañía busca una relación que vaya más allá de la comercialización de tecnología. “No queremos trataros como clientes o simplemente como partners. Queremos construir una relación en la que estemos integrados”, aseguró Usman Gulfaraz a los partners asistentes al evento.

De la hiperautomatización al AI SOC

Buena parte del encuentro sirvió también para explicar cómo ha evolucionado la propuesta tecnológica de Torq. Alberto Cita, Principal Solutions Architect de la compañía, partió de un problema que lleva años acompañando a los centros de operaciones de seguridad: el volumen de alertas crece por encima de la capacidad de los equipos para responder.

“La razón por la que hay brechas no es la falta de mecanismos de defensa, es la falta de capacidad de respuesta porque la necesidad está por encima de la capacidad humana”, señaló. Alberto Cita recordó que los SOAR ya nacieron con la promesa de automatizar buena parte del trabajo de los SOC, pero explicó que su complejidad hizo que muchas organizaciones terminaran necesitando perfiles especializados para desarrollar y mantener esas automatizaciones. Torq buscó simplificar este modelo apostando por la hiperautomatización y facilitando que los propios equipos de seguridad pudieran automatizar sus procesos de una forma más sencilla.

El siguiente paso, según explicó, fue llevar esa automatización a la gestión de los incidentes. La idea es que tareas como el triaje, la recopilación y el enriquecimiento de información o parte de la investigación puedan realizarse de forma automática. De esta manera, “los analistas llegan al caso cuando se necesita el toque humano”, ya sea para validar una decisión o intervenir en aquellos incidentes que realmente lo requieren.

Sobre esa base llegaron posteriormente los agentes de inteligencia artificial. Cita explicó que Torq desarrolló inicialmente Sócrates para interpretar los procedimientos utilizados por los equipos de seguridad y ejecutar las acciones necesarias utilizando las herramientas disponibles. Con el tiempo, sus capacidades se han ido ampliando hacia tareas de asistencia e investigación y a la creación de nuevos agentes y automatizaciones.

Los agentes permiten además ir adaptando los siguientes pasos de una investigación a medida que aparece nueva información. Pero Cita insistió en que esto no significa dejar todos los procesos en manos de la IA. Hay tareas que pueden beneficiarse de una mayor autonomía y otras en las que sigue siendo importante mantener un mayor control. “Esto no es un interruptor, es un dial”, resumió, explicando que automatización, agentes y participación humana pueden combinarse de forma diferente dependiendo de cada situación.

El contexto como siguiente paso

Otro de los elementos sobre los que Torq está construyendo esta evolución es el contexto. Para Cita, “el contexto lo es todo”. Una alerta, explicó, puede tener implicaciones muy diferentes dependiendo de si se detecta en el portátil de un empleado o en un controlador de dominio, o si afecta a un usuario convencional o a una identidad con privilegios elevados. Por eso, Torq busca combinar información procedente de herramientas de identidad, endpoint, cloud y otras fuentes para relacionar usuarios, dispositivos, aplicaciones y sistemas y tener ese contexto en cuenta durante el triaje y la investigación.

Alberto Cita insistió también en que esta evolución hacia el AI SOC no significa dejar todos los procesos en manos de la inteligencia artificial. Su planteamiento pasa por combinar automatización, agentes y participación humana dependiendo de cada situación, decidiendo qué tareas pueden resolverse de forma automática y cuáles siguen necesitando la intervención de un especialista.

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