La inteligencia artificial se está convirtiendo en uno de los principales motores de crecimiento de CrowdStrike. La compañía cerró el segundo trimestre de su año fiscal 2027 con unos ingresos de 1.470 millones de dólares, un 26 % más interanual, y unos ingresos recurrentes anuales (ARR) de 5.840 millones, que crecieron más de un 25 %. George Kurtz, cofundador y CEO de CrowdStrike, relacionó estos resultados con el cambio que está provocando la adopción de la IA tanto en las empresas como entre los atacantes. “Estamos en una carrera armamentística. La IA está impulsando un aumento de los ciberataques. La IA está impulsando un mayor gasto en ciberseguridad”, afirmó durante la presentación de resultados.
Según el directivo, la expansión de modelos, agentes y aplicaciones basadas en agentes está multiplicando también el número de datos, identidades, permisos y políticas que deben proteger las organizaciones.
Especial preocupación generan los agentes de IA por su capacidad para acceder a información, utilizar herramientas y actuar de manera continua. “Estamos viendo cómo los agentes se descontrolan, atacan en masa y sobrepasan sus límites para causar daño de forma autónoma”, advirtió Kurtz, advirtiendo que, en este nuevo escenario, “el agente de hoy es a la vez un aliado y un adversario”.
El endpoint, epicentro de la adopción de IA
CrowdStrike está detectando buena parte de esta transformación en los endpoints, donde crece el uso tanto de herramientas comerciales como de agentes desarrollados por las propias organizaciones. En una muestra de su base de clientes, la compañía ha registrado durante los últimos meses un crecimiento superior al 400 % en el uso de Claude y de más del 100 % en el de agentes personalizados en endpoints.
Esta adopción introduce riesgos que van desde la explotación de código hasta la fuga de información o el robo de identidades. CrowdStrike pretende abordar este escenario combinando sus capacidades tradicionales de protección de endpoints con nuevos productos específicamente orientados a la IA.
Uno de ellos es AIDR, cuyos ingresos recurrentes anuales casi se triplicaron respecto al primer trimestre. La solución busca proporcionar visibilidad sobre el uso de IA y aplicar controles para evitar, entre otros riesgos, la exfiltración de datos.
Kurtz destacó el caso de uno de los mayores bancos del mundo, que incorporó AIDR ante la necesidad de obtener visibilidad y control sobre despliegues inmediatos de IA. “Rara vez se ve una demanda, adopción y crecimiento como este”, aseguró.
SIEM, identidad y SOC con agentes
También mantiene su crecimiento el negocio de Next-Gen SIEM, cuyo ARR superó los 695 millones de dólares. CrowdStrike quiere convertir esta tecnología en uno de los pilares de los SOC que incorporen inteligencia artificial.
En esta estrategia se integra AgentWorks, que permite a los equipos de seguridad crear, desplegar y gestionar agentes de seguridad de IA personalizados. Kurtz considera que este tipo de capacidades está “sentando las bases para el SOC de IA”.
La identidad constituye otro de los focos de crecimiento. El ARR de este negocio aumentó un 34 % interanual, hasta superar los 585 millones de dólares.
Dentro de esta cartera, Falcon Shield, orientado a proteger aplicaciones de agentes de terceros, registró un crecimiento del ARR superior al 185 %. Por su parte, la oferta para la protección de cuentas privilegiadas multiplicó por más de 35 sus ingresos recurrentes anuales frente al año anterior.
CrowdStrike también está empezando a desplegar Signal, su propuesta de acceso granular en tiempo real para identidades humanas y no humanas. En uno de sus clientes, según los datos aportados por Kurtz, la tecnología ha gestionado más de 30 millones de decisiones de acceso.
La compañía considera que la llegada de agentes obliga a revisar modelos de identidad y acceso diseñados principalmente alrededor de usuarios humanos. Una entidad financiera global, por ejemplo, incorporó las capacidades de identidad de CrowdStrike tras una auditoría de seguridad de IA solicitada por su consejo de administración y desplegó también AIDR.
La protección en tiempo de ejecución gana peso
El negocio de seguridad cloud superó, por su parte, los 905 millones de dólares de ARR, con un crecimiento interanual superior al 29 %. CrowdStrike está poniendo el énfasis en la protección en tiempo de ejecución de las cargas de trabajo de IA. Según Kurtz, los clientes están comprobando que “los análisis puntuales de la postura de seguridad ya no son suficientes” frente a amenazas capaces de propagarse en cuestión de segundos.
Falcon Cloud Security busca cubrir precisamente este escenario. Durante el trimestre, un gran conglomerado tecnológico contrató la solución mediante una operación de ocho cifras para proteger tanto su infraestructura cloud como sus laboratorios de IA, integrándola además con su pipeline de desarrollo.
La mayor velocidad de los ataques también está repercutiendo en Falcon Exposure Management. Para Kurtz, los procesos tradicionales de gestión de vulnerabilidades tienen dificultades para responder a un entorno en el que el tiempo disponible para aplicar parches se reduce de forma considerable.
CrowdStrike mantiene la estrategia de extender Falcon desde la protección del endpoint hacia los nuevos riesgos derivados de la IA. Kurtz resumió esta ambición asegurando que “la plataforma Falcon es la capa de infraestructura de ciberseguridad para la adopción de la IA”.
La compañía considera, además, que el mercado todavía se encuentra en las primeras fases de esta transformación. Una evolución en la que espera que AIDR consolide una nueva categoría de seguridad, Next-Gen SIEM gane peso como plataforma para el SOC y la identidad se convierta en un elemento fundamental para controlar tanto a usuarios humanos como a los nuevos agentes de IA.
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